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  • ¿Quién es Araceli Arreche?

    Hoy, 15 de mayo, es el día del docente universitario y por eso invité a Araceli Arreche, mi profe preferida de toda mi carrera universitaria a charlar sobre esta práctica y, ya que estamos, a que nos recomiende algunas lecturas para quienes queremos escribir.

     

    Foto de Araceli Arreche

     

    ¿Quién es Ara?

    Ara es la profe que me quebró la cabeza en mil pedazos en todas y cada una de sus clases y propuestas, para así, desarmarme y volverme a armar una y otra vez.

    Ara llegaba, te pasaba un fragmento de película, te tiroteaba con cientos de autores (llevaba los libros para leerte frases ahí mismo, en vivo, lo juro) y te planteaba miles de preguntas. Tomaba café negro, fumaba, tomaba aire y arrancaba de nuevo. Todo esto en un aula con dos televisores: uno para el audio y otro para el sonido, pues universidad pública siempre. Todo esto de 19 a 23, como para salir con el bocho lleno de material para el insomnio.

    Ara también es quien me invitó al mundo del teatro y la dramaturgia. Ara es poeta, dramaturga, escritora, artista y, por suerte, docente universitaria. Digo por suerte porque así la conocí yo y hoy siento que aunque no la vea ni dialogue seguido, me quedó una Maestra, así, con mayúscula, para toda la vida.

    Ara firmaba los mails una frase que siempre recuerdo y muchas veces repito:

    «Que la vida y el arte nos encuentre».

    No casualmente, también esta frase citó ella en esta suerte de entrevista virtual que podés leer a continuación. Si hay un ejemplo que tomo como profe, es el de ella. No sé si llego a quebrar cabezas como ella en clase, pero les juro que con llegar a hacerte pensar y sentir una milésima de lo que ella hizo conmigo, me doy por satisfecha.

     

    1) ¿Qué significa para vos la docencia universitaria?

    La docencia me define en gran parte de lo que soy, desde pequeña algo de responder a las dudas de otr@ me organizaba. Con el tiempo me di cuenta que tenerlo por oficio me ayudaba a sortear algunas dificultades. Soy dispersa y ansiosa algo poco favorable para mis inquietudes, escribir e investigar, y el aula me hace meticulosa, permeable y por sobre todo equilibrada (no en un sentido necesariamente convencional). Alguna vez me encontré diciendo al cerrar una cursada “que la vida y el arte nos reencuentre” y cada vez con más convicción creo que elegí la docencia universitaria porque confío en intercambios que pueden ser distintos a los que el sistema plantea o planea.

     

    2) ¿Lo mejor y lo peor de ser docente?

    Definitivamente lo mejor es el aula como ámbito, como continente de intercambio, como espacio en donde desorientar las prácticas habituales. Un lugar donde – si todo sale bien – pensar junto al otr@. Creo que tener una pasión en común lo vuelve más ágil, que de lo que se trata es de despertar interés y conducir la curiosidad. La pericia de un maestr@ está en desmontar el malentendido, propiciar un territorio en donde lo desconocido provoque el menor miedo posible y sea vivido como una aventura. En un contexto donde el preguntarse parecería ser prescindible, y donde se cree conocer solo por saberse informado, habilitar un espacio de crisis se vuelve un acto de rebeldía que me hace insistir en la docencia.

    Lo peor de ser docente, fue y es la burocracia inherente al territorio. Cada vez mayor, cada vez más presente, entre otras cosas porque dentro del aula hay profesionales que cubren un cargo pero cuyo interés no es la docencia. Cada vez más se vacía de sentido la práctica si se la cubre por necesidad de fundamentar una beca o por el poder (simbólico en el mejor de los casos) que se cree tener al estar frente a un curso.

     

    3) ¿Qué libro recomendarías para una persona que ama escribir? ¿Por qué?

    El único modo de no caer en excesos y cubrir el pedido  es recomendar los libros que hoy, están sobre mi escritorio y me acompañan en este oficio que es escribir. Las reflexiones de Luisa Valenzuela en Palabras Peligrosas; y las de Marguerite Duras en La pasión suspendida, sostienen y calman mis continuas crisis hace ya un tiempo, a los que sumo definitivamente Más de una lengua de Bárbara Cassin y La lengua en disputa de Beatríz Sarlo y Santiago Kalinowski si se trata de comenzar a pensar un debate que nos cruza sobre el lenguaje inclusivo más allá de lo habitual y comenzar a problematizarlo dentro de un encuadre poético.

     

    Feliz día, Ara. Feliz día del y la docente universitario/a.

    ¿Recordás a tu profe preferido/a? ¿Cómo te marcó? ¡Contame!