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  • ¡Hola! ¿Cómo estás?
    Gracias por tomarte el tiempo para leer más sobre mí y mi propuesta.

    Mi historia

    Soy hija de una madre rusa que ama leer y un padre ingeniero electrónico que se fue a estudiar a Rusia sin saber una palabra del idioma. Escribo desde que tengo memoria y el primer cuaderno que tengo guardado con notas es un diario íntimo de cuando tenía seis años en el que descargo algunas emociones propias de la infancia (¡hoy me parece tan divertido leerlos!). Mi maestra de tercer grado le mandó una comunicación a mis padres diciendo que me compraran un cuaderno para que escribiera cuentos. No lo hicieron pero yo tampoco lo reclamé. Tengo tres hermanos varones que fueron un poco mis hijitos hasta que me enamoré, no me casé y, en enero de 2016, tuvimos una hija que se llama Ivana. También en enero, pero de 2019, pues tenemos puntería (!) nació Valentina, nuestra segunda hija. Mi compañero, Jonathan (aka Choro y acá #JonDelMundo) suele viajar por trabajo y por periodos largos. Por eso, la rutina no es lo nuestro y eso me llevó a repensar mi propuesta laboral. Pero eso te lo cuento un poco más abajo.

    Mi carrera profesional

    Soy perito mercantil por una escuela prestigiosa de Buenos Aires, pero me saturaron tanto con números que ni economía ni administración de empresas estuvieron entre mis opciones vocacionales. Me inscribí al CBC para hacer Ciencias Biológicas y dejé cuando tuve que rendir el segundo examen de Física. Después, estudié para profesional gastronómico y me hizo tan infeliz trabajar en el mundo de la cocina hotelera que ahora solamente cuando me inspiro cocino algo que no sean milanesas con tomate.
    Entré en un periodo de búsqueda. Hice cursos de plástica, danza, teatro, dramaturgia y escritura mientras trabajaba de camarera. Volví a la Universidad de Buenos Aires pero, esta vez, para hacer una Licenciatura en Artes que no me enseñó a pintar sino que me mostró la historia del cine, el teatro y la danza. También participé de proyectos de investigación, trabajé en gestión en una Universidad pública, edité muchos años en una revista académica y desde hace unos años soy profe de Semiología en UBAXXI. Escribí críticas teatrales para distintos blogs y revistas digitales. También escribí algunos monólogos y cuentos sueltos, después escribí y dirigí “Parir”, mi primera obra teatral. Más tarde escribí la novela “No se dice mamushka”, que pude publicar en el 2012. Este 2020, publiqué mi nuevo libro de cuentos  “También nos equivocamos”. Lo podés conseguir haciendo clic aquí.

    Mis talleres de escritura

    En los talleres que participé como alumna me encontré con “detodo”: desde cursos multitudinarios en los que nunca había devoluciones personalizadas, el culto al docente endiosado que habla de sí mismo, el profe cuya clase tiene el único objetivo de levantar alumnas más jóvenes y que lo último que importa es lo que escribís, el que te destruye sin importar lo mucho que te costó llegar a ese pedacito de texto, hasta el snobismo exacerbado que siempre termina en una suerte de competencia de a ver quién se acuerda el verso de la página 48 del libro de tal. En el mundo académico he visto que muchas universidades te empujan a la pileta de hacer una tesis o tesina sin enseñarte a flotar en el agua primero. Ojo, también he conocido profes increíbles que me inspiraron, me llenaron de herramientas y me impulsaron a seguir creando. Lo cierto es que, con el tiempo, me empezó a costar acceder por locación, horarios, y porque después de ser mamá el manejo espacio-temporal de la vida se vuelve más complejo.
    Y eso lo terminé de entender después, como profe. Había empezado dando algunos talleres teatrales con un colega y ayudando a algunas personas con proyectos puntuales. Me di cuenta que disfrutaba un montón de acompañar esos procesos y me animé a dar mis primeros talleres grupales presenciales. La primera vez que lancé fue en enero. Pensaba que todo el mundo estaba afuera de vacaciones y me parecía bien arrancar con un grupo chiquito. Nada salió como lo esperaba. Tuve que abrir dos grupos más porque el primero se me llenó en una semana. Acomodé los muebles de mi departamentito y ahí recibí a los primeros grupos. Entrado el año, a muchos se les empezó a complicar acercarse por locación, por horarios… También eran profesionales y tenían hijos y rutinas que atender.
    Entonces me cayó la ficha: algunas personas me empezaron a pedir que les enviara por mail las consignas, que no importaba no poder ir, ellas querían participar y recibir un disparador para escribir y la devolución del texto. Y así, casi sin darme cuenta, empecé mi emprendimiento de talleres de escritura a distancia. Esto me llevó a estudiar mucho a través de cursos y talleres de marketing, organización, etcétera. Y, otra vez, casi sin darme cuenta, llegué a un nuevo puerto; a pedido de público empecé a armar mi taller de escritura para emprendedoras poniendo en juego no sólo las cuestiones técnicas de la redacción para el mundo digital sino también todo ese costado creativo que me acompaña desde aquellos primeros diarios íntimos.

    Mi propósito

    Este recorrido me hizo quien soy y me motiva a estar aquí para cuidar y acompañar procesos creativos vinculados a la escritura. Sé que escribir a veces es tan difícil como placentero. Que sirve para descargar emociones, como refugio en tiempos difíciles, como manera de pensar nuestro presente, como excusa para conocer mejor el pasado, para vernos a los ojos a nosotras mismas, para divertir y entretener, para enseñar, para aprender…
    Mi propósito es ayudar a bajar a tierra los textos que te propongas pero también brindar herramientas para que «camines sola». Soy virgo, soy servicial y práctica. Me gusta sentirme útil, que puedas escribir las historias que te imagines o te animes a esa tesis pendiente, bajar la idea a la acción. También me gusta motivar, inspirar. Es increíble que aún hoy la idea de «genio creativo» de cientos de años atrás siga vigente y nos haga pensar que escribir o crear es algo para unos pocos elegidos por vaya uno a saber quién.
    Todos podemos crear y me gustaría bajar a tierra la escritura como oficio, como algo que a través del trabajo y la constancia puede lograrse y no como algo para un grupo de selectos. Muchas mujeres escritoras han creado sus libros con sus niñes colgados del pescuezo o mientras dormían la siesta. Bradbury iba a la máquina de escribir de su facultad que funcionaba a monedas porque no tenía una. Crear solo requiere de un genuino deseo porque el momento ideal para hacerlo no existe, lo tenemos que crear nosotras.

    En mis talleres hay herramientas concretas para escribir mejor y siempre alguna consigna para que puedas empezar y darle rienda suelta a tu escritura. Hay un taller para quien quiera escribir ficción, hay otro para quien quiere mejorar la escritura de su emprendimiento y otro para escribir lo que quieras todo el año y que nunca falte una idea disparadora para hacerlo.
    En mis asesorías personalizadas te acompaño a escribir tu proyecto, sea el que sea: tu primer libro de ficción, las descripciones de tus productos, la historia de tu marca o la biografía de tu abuela. Muchas me preguntas si brindo el servicio de redacción o copywriting. No, no lo hago, porque confío en que podés hacerlo sola y prefiero que tu inversión vuelva a vos no en forma de producto terminado sino en forma de aprendizaje para toda la vida.
    Los procesos creativos suelen ser vertiginosos, llenos de dudas, de baches, de momentos de incertidumbre, de autoboicot, de desorden. Creemos que lo que leemos lo escribieron así como está y perdemos de vista que atrás de eso hubo un proceso, bocetos, ensayos, prueba y error.

    Mi idea es acompañarte haciendo foco en el objetivo pero yendo en presente, por cada instancia que toque atravesar. Prometo un proceso cálido y divertido. Nada de aburrirnos o jugar a quién es más snob. Sé que tu tiempo vale oro, así que tanto asesorías como tutorías y talleres están pensados para que los aproveches al máximo. Todas mis propuestas están diseñadas para que conectes con tu creatividad, para que te inspires y te sorprendas de vos misma.

    ¡Me encantaría acompañarte!

    Kari